Aunque me guste creer en pendejadas que se me antojan maravillosamente extraordinarias,
como en esa teoría que afirma que el revoloteo de una simple mariposa,
puede crear un tsunami al otro lado del mundo,
también te puedo explicar,
bajo esos términos científicos que tanto nos convencen,
como es que nuestro cerebro funciona en el reconocimiento de rostros,
para que no seas otro occidental más que piensa que allá donde vas, todos son iguales.
Tan solo espero que, aunque lo exótico llegue ha resultarte común, y aun cuando duermas nuevamente como roca, mis ojos rasgados aparezcan en tus sueños.